La intensidad de julio 2008 se hace notar en cada minuto de su evolución. Como para enumerar un poco y asentar tanto vivido: ni mas ni menos que el fin de beca con su consiguiente nuevo ciclo laboral, turbulenta vuelta de Ade, viaje de Rapha, visita del pulgo, dos mudanzas, jornadas de piscina, Eurocopa, mariposas, verano en la villa, corajosas e improvisadas vacaciones de Celta y la eterna presencia de la señora Marula (con su encantadora camarera) que cumple las veces del Tupperware temporada invierno 2007-2008. Un Julio solaz de 30ºC, desconcertarte ¿no?
Madrid por fin se brinda dotada de hermosura. Una se regocija al fundirse en su agraciada presencia y se enorgullece en decir que ha caminado sus calles, doblado sus esquinas y se ha dejado llevar en su eternidad.
Una eternidad, a su vez tristemente finita (por tanto bonita a los ojos de mi nuevo amigo).
Bienvenida a la hora del deleite...
Lau.-
1 comentario:
Que deleiete de verano, estoy de acuerdo... Madrid cada vez se abre un mayor espacio en el corazón!
att: La encantadora camarera (o al menos eso creo)
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