Si lo que se trata es de crear un museo ambulante a medida que viajamos por el vasto mundo, ésta ha sido tal vez la época dedicada con mayor ímpetu al proceso de ADQUISICIÓN. Y es que no existe mayor motivación para comprar maravillosas piezas que engalanen el acervo del maletero, que la posibilidad de encontrarte de cara con culturas, lugares, olores, paisajes, sabores y caras que jamás en tu vida viste...
que imaginaste, SÍ...siempre han estado en nuestros sueños, esos de las historias sin tiempo, las de las Mil y una NOches, las de Alí -Babá, las de Casablanca... las de una región imprecisa donde se nos mezclan las culturas y las fronteras y solo pensamos en la Idea del IslAm, de alÁ, la MecA, de los Árabes... de orientE... Hablo de Marrakech, terreno fértil para estimular tu imaginación y tus sentidos, para cegarte con la luz de sus colores y para desbordar de placer el paladar y déjeme decirlo, la nariz.
Marrakech es un mercado, un enorme Souk en el cual adquirí junto con mis colaboradoras algunas de las obras maestras de mi colección. Las maletas llegaron llenas y pesadas luego de este viaje, las reales y las imaginarias, y acá les presentó algunas de las obras favoritas que presentamos orgullosamente en exposición.


