jueves, 11 de septiembre de 2008

El nombre de la rosa

“Mientras me acostaba, pensé que mi padre no debería haberme enviado a recorrer el mundo, pues era más complejo de lo que yo creía. Estaba aprendiendo demasiado”

“Me sentía atontado por el sueño, porque el sueño diurno es como el pecado carnal: cuanto más dura mayor es el deseo que se siente por el, pero la sensación que se tiene no es de felicidad, sino una mezcla de hartazgo y de insatisfacción”

“La ausencia del objeto que había desencadenado mi deseo y saciado mi sed, me hizo ver de golpe tanto la vanidad de ese deseo como la perversidad de esa sed.”

Il nome della rosa
Umberto Eco. Milán. 1980

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